Premios Pulsar dividen su ceremonia en dos días y relegan categorías clave: una decisión que hiere a la música chilena

👁️ 6.732 visitas

La premiación más importante de la música nacional excluye del foco mediático a géneros como el metal, la electrónica y otras disciplinas fundamentales, dejando un amargo mensaje para la diversidad artística en Chile.


En una decisión que ha provocado un fuerte malestar entre músicos, productores y audiencias, la organización de los Premios Pulsar —considerados los galardones más relevantes de la música chilena— anunció que en su edición 2025 la ceremonia se dividirá en dos jornadas. Pero el cambio va mucho más allá de lo logístico: algunas categorías serán desplazadas a un evento paralelo, sin transmisión televisiva, sin cobertura mediática y sin espacio en la radio.

Entre ellas: Mejor Artista Metal, Electrónica, Mejor Instrumentista, Música para Audiovisuales, entre otras. El mensaje es claro y preocupante: géneros que no encajan en los moldes más comerciales serán marginados del evento principal, como si su aporte fuera menor. Como si su historia, su calidad y su público no merecieran el mismo reconocimiento.

Desde la organización se argumenta que esta medida responde a una restricción de tiempo impuesta por Televisión Nacional de Chile (TVN), canal a cargo de la transmisión. Sin embargo, artistas y representantes del sector advierten que existen muchas otras formas de resolver un conflicto de espacio sin invisibilizar a estilos que han construido, con esfuerzo y constancia, parte del ADN musical del país.

Una de las voces más contundentes fue la de Cinthia Santibáñez, vocalista de la destacada banda de metal Crisálida, quienes este año están nominados a los Pulsar. «Esta situación es súper denigrante, súper triste. No es más que discriminación dura y pura«, expresó. «Chile es un país que escucha muchísimo metal, está en las estadísticas. Entonces, lo que hacen es establecer clases A y clases B, y eso no se debe permitir«.

Sus palabras hacen eco en una comunidad que se siente relegada y desprotegida por la misma institución que se jacta de representar la industria musical chilena. “La SCD habla de industria, pero esto demuestra que no hay tal industria, sino amiguismo, una apuesta segura por lo más popular. ¿Qué mensaje se le da a las nuevas generaciones con esto?”, cuestiona Santibáñez.

Además, remarca un punto crucial: los Premios Pulsar no contemplan premios en dinero. Su valor está en la visibilización. “Aquí no hay lucas, esto es para decirle al público, a los medios, a la escena: este disco fue importante, este artista se destacó. Y para quienes somos independientes, esa visibilidad es lo único que tenemos. Y nos la están quitando”.

Según relatan músicos y músicas afectados, la decisión fue informada por un escueto correo electrónico, sin instancias de diálogo ni explicaciones más allá de una vaga mención al “tiempo televisivo disponible”. Y aunque es comprensible que una transmisión imponga límites, lo que está en entredicho es la forma de enfrentar el problema: sacrificando a quienes históricamente han debido remar contracorriente.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida por René Roco (@renerocovmv)

Una oportunidad perdida

En un país donde la música aún lucha por ocupar un lugar digno, los Premios Pulsar representaban —o deberían representar— una vitrina transversal y justa, un espacio para decir que la música chilena es tan diversa como sus territorios, tan potente como su gente.

Relegar géneros completos a una ceremonia sin micrófono no es una simple decisión técnica: es un retroceso. Un gesto que desvaloriza años de trabajo, inversión y talento. Que le da la espalda a escenas independientes que han sostenido con pasión lo que la industria muchas veces ha ignorado.

La esperanza, ahora, está puesta en que la organización reconsidere. Que escuche. Que entienda que la excelencia no siempre suena en la radio, pero sí en los escenarios autogestionados, en los discos hechos a pulso, en los corazones de audiencias leales y comprometidas.

Porque la música chilena —toda— merece brillar. No a medias. No entre líneas. Con la luz completa.

1 Comment

  1. Miguel

    Dividir los Premios Pulsar en dos ceremonias es una pésima idea. Separa a los músicos en función de lógicas comerciales y presencia en redes, reforzando una jerarquía absurda entre artistas “visibles” y “otros”.

    En lugar de fomentar el encuentro, la diversidad y el reconocimiento transversal, se impone una mirada que prioriza el algoritmo sobre el arte.
    El resultado: una parte tendrá visibilidad y cobertura, y la otra será tratada como una categoría menor.

    El arte no necesita segmentación, necesita espacios comunes.

    Reply

proximamente