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Herbolaria presenta  «Me hicieron un amarre pero nunca me soltaron», un álbum para bailar llorando

Herbolaria presenta finalmente Me hicieron un amarre pero nunca me soltaron, su primer álbum de larga duración.

Un recorrido por el desamor, la obsesión, la melancolía, la resignación y ese momento en que decides que ya estuvo bueno y toca volver a bailar.

El disco nace de una idea sencilla: hay amores que terminan, pero uno tarda mucho más en soltarlos. El “amarre” funciona como metáfora de ese vínculo que permanece incluso cuando la relación ya no existe. A través de nueve canciones, Herbolaria atraviesa distintas etapas del duelo sin seguir un orden definido, porque así funciona el corazón: un día extrañas, al siguiente bailas y después vuelves a llorar.

El viaje comienza con “Reversa”, una invitación a regresar, desandar el camino o aceptar que seguimos dando vueltas. En “Tika-raka-tikatika-ti”, Herbolaria logra salir del amarre y conoce a alguien nuevo: quiere bailar, sentir mariposas y olvidarse de complicaciones, aunque el corazón todavía esté roto.

Pero el amarre regresa con “Maldición”, una cumbia psicodélica sobre seguir atada a un amor que no corresponde. La canción fue producida por Herbolaria, con beats de Guillermo Asseburg, bajo de Mike Hernández, bajista de Motel, guitarra de Enrique Medina y mezcla y master de Richo Acosta.

El enamoramiento aparece en “DERRETIDA” ft. Jackie Mendoza, un electro-pop de vibra dosmilera sobre ese estado en el que estar enamorada te convierte básicamente en líquido. Después, “Carcomida” retrata el lado más oscuro de quedarse en un vínculo que sabes que te hace daño.

El “Interludio de la resignación” marca un punto de quiebre: el caos comienza a ceder y aparece la aceptación, acompañada de un afrobeat para bailar la desesperación hasta cansarse de ella.

En “A Flor de Piel” ft. Rosas, Herbolaria se enfrenta a una de las partes más difíciles del duelo: dejar ir aunque todavía extrañes. La melancolía se convierte en una canción para cantar mientras aprendes a soltar.

El viaje llega a “La Cumbia del Dolor”, focus track del álbum y una declaración de principios: sí duele, pero también se puede bailar. Una cumbia para bailar chiquito, llorar tantito y entender que no todo tiene que resolverse hoy.

Finalmente, “Un Recuerdo”, producida junto al músico y productor chileno Martín Pérez Roa, integrante de Chicarica, y masterizada por Richo Acosta, cierra el ciclo. Ya no queda el intento de recuperar lo perdido, sino el recuerdo y la posibilidad de avanzar.

Un disco hecho para bailar llorando

Herbolaria construye un universo donde conviven electrónica, cumbia, afrobeat, electro-pop, psicodelia y una actitud punk, dando forma a eso que ella misma ha llamado tropi-punk. El resultado es un álbum que puede sonar oscuro, tropical, melancólico y divertido al mismo tiempo.

En este disco caben el amor que no funcionó, la obsesión, la recaída, la resignación, las ganas de volver, las ganas de olvidar y ese pequeño momento de paz en el que finalmente dices: “ya estuvo”.

Me hicieron un amarre pero nunca me soltaron es el primer disco de Herbolaria.

Nueve canciones para personas con el corazón roto.

Música apta para bailar llorando.