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Emery – The Weak’s End: el disco que me enseñó que las canciones siempre pueden dar algo más

Por SOS Música 08-07-2026 2 min de lectura
Emery – The Weak’s End: el disco que me enseñó que las canciones siempre pueden dar algo más

Descubrí a Emery cuando iba en la media. En esos años escuchaba de todo: metal, rock alternativo, indie, post-hardcore, emo, y cualquier banda nueva que llegara a mis manos. De Emery no tenía idea. Fue un amigo muy cercano quien me los mostró y, desde la primera escucha, sentí que había algo diferente.

Lo que más me llamó la atención de The Weak’s End fue que las canciones nunca se quedaban en una sola idea. Cuando pensabas que un tema ya había dicho todo lo que tenía que decir, aparecía un nuevo arreglo, un cambio de ritmo, otra melodía o una armonía vocal que llevaba la canción a otro lugar.

Eso es precisamente lo que más me gusta de este disco: la mayoría de las canciones no son lineales. Están en constante progresión. Se construyen poco a poco, se transforman y siempre te mantienen atento.

Las armonías vocales entre Toby Morrell y Devin Shelton son una verdadera joya. Hay canciones donde el guitarrista toma más protagonismo y otras donde el vocalista principal lleva la conducción. Ese intercambio de voces le da al disco una identidad muy propia y hace que cada canción tenga momentos memorables.

Los gritos, por su parte, están muy ligados a esa corriente screamo y emo de principios de los dos mil. Más que buscar la agresividad por sí sola, transmiten una sensación de urgencia y emoción que termina siendo fundamental en el sonido de la banda.

Si tuviera que destacar dos canciones, me quedo con «The Ponytail Parades» y «Bloodless».

«The Ponytail Parades» siempre me ha parecido una de las canciones más bonitas del disco. Tiene un aire más romántico y melancólico, y demuestra la capacidad que tenía Emery para escribir canciones emocionales sin caer en lo obvio. Es una de esas canciones que se quedan contigo mucho después de que terminan.

Por otro lado, «Bloodless» es pura energía. Una canción intensa, llena de cambios, con una dinámica impecable y unas armonías vocales extraordinariamente bien logradas. Representa perfectamente todo lo que hace especial a Emery: fuerza, melodía y emoción conviviendo en un mismo espacio.

Con los años he escuchado discos más complejos y producciones más grandes, pero The Weak’s End sigue ocupando un lugar especial para mí. Quizás porque me recuerda esa época en la que descubrir una banda nueva podía cambiarte la semana, o quizás porque este disco me enseñó algo que sigo valorando hasta hoy:

las mejores canciones son las que siempre tienen algo más que entregar.