En el SWU 2011 de Brasil, el músico y productor chileno compartió escenario con Chris Cornell para interpretar canciones de Temple of the Dog y “Endless Eyes”, en uno de los encuentros más especiales de su extensa historia musical.
En noviembre de 2011, Alain Johannes protagonizó junto a Chris Cornell uno de esos momentos que quedan registrados para siempre en la memoria del rock. En el escenario del festival SWU, realizado en Paulínia, Brasil, Cornell invitó al músico chileno a acompañarlo durante su presentación, transformando su show acústico en un encuentro que conectaba varias etapas de sus respectivas carreras.
La colaboración comenzó con “Wooden Jesus”, canción de Temple of the Dog. Luego, en un gesto particularmente significativo, Cornell invitó a Johannes a interpretar “Endless Eyes”, canción perteneciente al repertorio solista del músico chileno. Johannes tomó el escenario para interpretar el tema, y seguir con Cornell para cerrar el segmento con “Hunger Strike”, otro clásico de Temple of the Dog. El registro del concierto confirma las tres intervenciones de Johannes dentro del set de Cornell.
Pero aquel encuentro no era fruto de una colaboración circunstancial. La historia entre ambos músicos se remontaba a comienzos de los años 90 y se había profundizado especialmente a través del trabajo de Johannes junto a Natasha Shneider, su compañera musical en Eleven. Ambos fueron piezas fundamentales en el desarrollo del primer álbum solista de Cornell, Euphoria Morning, publicado en 1999.
Años después, esa relación profesional y personal volvió a hacerse visible sobre un escenario sudamericano. Tras el SWU, Cornell y Johannes también compartieron presentación en Maquinaria 2011, en Santiago de Chile, donde interpretaron juntos “Wooden Jesus” y “Hunger Strike”.
Aquel día, frente a la multitud del SWU, Alain Johannes no fue solamente el músico que acompañó a una de las voces más importantes del rock de Seattle. Fue, por unos minutos, el compañero de escenario de Chris Cornell y el protagonista de una historia musical que ambos habían construido durante veinte años.