Roy Khan en Blondie: el esperado regreso de una voz imborrable
Fotografía Sebastián López
Reporteo Mattias Churruca
Beerhalla fue la encargada de abrir la jornada de Roy Khan en Blondie. Puntuales, a las 18:05 horas, los primeros riffs comenzaron a retumbar en el recinto, captando rápidamente la atención de quienes a esa hora ya empezaban a ocupar el lugar.
Desde la primera canción, la banda logró encender al público con una propuesta cargada de fuerza, marcada por un hard rock enérgico y directo. Su presentación funcionó como una efectiva apertura de la jornada, entregando una primera muestra de la intensidad que marcaría el resto de la noche.
Luego fue el turno de Cabaret Burdel y su potente mezcla de heavy y hard rock. La voz de Danny, su vocalista principal, se transformó rápidamente en uno de los puntos altos de la presentación, conectando de inmediato con el público y elevando la energía del recinto. El show prácticamente no tuvo pausas ni momentos bajos: la banda mantuvo la intensidad de principio a fin, llevando a la audiencia a un estado de entusiasmo constante.











El relevo llegó de la mano de The Panic Cliffs, última banda chilena de la jornada. Con una propuesta más cercana al grunge, el grupo llevó al público hacia una atmósfera distinta, aportando contraste dentro de una cartelera marcada por estilos diversos, pero unidos bajo el amplio espectro del rock y el metal.








A las 20:00 horas en punto, y con Blondie alcanzando aproximadamente un 70% de su capacidad, fue el momento de recibir a los brasileños Maestrick. La agrupación ofreció una presentación potente y sólida, destacando entre su repertorio su más reciente sencillo, “Zion”. La conexión con el público fue inmediata y, pese a tratarse de un set relativamente breve, la banda dejó una muy buena impresión. Al término de su presentación, el ambiente ya estaba completamente encendido.









A esas alturas comenzaba a sentirse una ansiedad colectiva dentro del recinto. La expectación era evidente y todas las miradas estaban puestas en la aparición del protagonista de la noche.
Y llegó exactamente a la hora anunciada.
A las 21:00 horas, con una puntualidad digna de destacar, comenzó el show principal. Primero apareció nuevamente Maestrick, esta vez asumiendo el rol de banda de acompañamiento de Roy Khan. Poco después se sumó Zoë Marie Federoff, quien acompaña al vocalista durante esta gira.
Roy Khan, sin embargo, se hizo esperar unos minutos más.
Los primeros acordes de “When the Lights Are Down” terminaron con la espera y desataron la euforia. Fue una elección inesperada para abrir el concierto, pero completamente efectiva. Blondie estalló entre vítores, brazos en alto y saltos, en uno de esos momentos donde queda claro que la conexión entre artista y público ya estaba establecida. Para muchos, una deuda pendiente comenzaba finalmente a saldarse.
Uno de los aspectos más destacables fue el uso de teclados ejecutados en vivo. En una época donde muchos arreglos terminan resolviéndose mediante pistas pregrabadas, escuchar esas capas interpretadas directamente sobre el escenario entregó una sensación mucho más orgánica y cercana.















También corresponde destacar el trabajo de Spiralis Pro en la producción general del evento. La jornada cumplió con los horarios establecidos, mantuvo un buen estándar de sonido para las bandas de apertura y, especialmente, entregó espacio y visibilidad a propuestas nacionales. En una escena donde muchas veces los números principales terminan eclipsando al resto de la cartelera, contar con condiciones adecuadas para que el rock y el metal chileno puedan mostrarse ante nuevas audiencias sigue siendo un elemento fundamental.
Una noche sólida, diversa y cargada de emoción, coronada por un Roy Khan que, a juzgar por la respuesta del público, tiene las puertas completamente abiertas para regresar a Chile más pronto que tarde.