
¿Quién fue Rosita Serrano? La cantante chilena que enloqueció a los nazis, pero que también conmovió a los judíos.
La artista que lo tuvo todo; dinero, amor, admiración y éxito, pero que en su ocaso de vida ya no tenía nada.
Chilena, alta y de unos ojos sumamente llamativos de color verde esmeralda, puso un día con determinación sus tacones en la Alemania de los ‘30. Llegó a Berlín con una maleta cargada de ropa, medias de encajes, maquillaje y también consigo miles de ideas y sueños por realizar.
Ella solo quería cantar y ser escuchada por todos. El idioma Alemán no era un problema, ni su compleja gramática, la cual no manejaba al llegar al país, porque tenía la convicción de que la música reunía a la gente sin importar la lengua. En ese entonces era una veinteañera, pero se veía muy preparada para su desafío y, sobre todo, descollaba por su elegancia. Era única en su estilo, y tendía un poco a recordar a otras divas coetáneas, como Marlene Dietrich o Greta Garbo.
En esta aventura también le acompañaba una fiel y curvilínea amiga, su guitarra. Rosita estaba convencida de que llegaría al estrellato, y fue tanta su seguridad que, al poco tiempo, lo logró.
Su altísima y aterciopelada voz enloqueció a millones de europeos, especialmente a alemanes y altos jerarcas nazis.

Rosita recibió la manifiesta admiración de Adolfo Hitler, Hermann Göring y Joseph Goebbels, quienes no dejaban de elogiar el talento de la chilena.
Después de haber cantado para los nazis, a Rosita se le acusó de ser una espía a favor de los aliados.
Según antecedentes que aporta la familia Aldunate, mientras la cantante vivía en Alemania realizaba vuelos nocturnos clandestinos para cantar a los judíos que se encontraban protegidos en Suecia.
La chilena cantó sin distinción, en hospitales para heridos de guerra, y tanto para partidarios como para contrarios al régimen, además de esconder a cientos, o quizás miles de Judíos que eran perseguidos por los nazis.

Este documento da cuenta de las sospechas de espionaje en contra de Rosita Serrano.
El documento también indica que se emitió una orden de arresto para la cantante, quien en ese momento se encontraba en Suecia, pero que, de volver a Alemania, se comenzaría una investigación por espionaje en su contra.
Su amigo, Juan Dzazópulos, cree que esta acusación que recayó sobre Rosita también se dio porque ella cantó sin distinción, tanto para partidarios como para contrarios al régimen.
“Rosita siguió cantando en hospitales para heridos de guerra, aliados y alemanes, pero en 1943 tuvo que huir de Alemania junto a su madre, antes de que comenzaran los bombardeos sobre Berlín”, relata.
Para cuando dejó Alemania, Rosita se tuvo que olvidar de todas sus pertenencias, como cuenta Juan Dzazópulos: “Entre ellas un Mercedes Benz, hecho a la medida y con el tapiz ‘del color de mis ojos’, como decía”.

Rosita se radicó definitivamente en Chile en noviembre de 1991, sin dinero ni la fama que la antecedió. Vivió por mucho tiempo en casas de amigos hasta que algunos de ellos le ayudaron a arrendar un departamento en la calle Catedral con San Martín, en Santiago Centro.
Isabel Aldunate, la sobrina, cuenta que al final de sus días a su tía la “agarró” una bronquitis crónica que la llevó directo al hospital del tórax en Santiago. “Al último tiempo yo me enteré que estaba enferma (…) La visitaba casi todos los días, hablábamos y ella con tubos de oxígeno y mascarillas me decía: ¡mijita, tráigame barquillos! obviamente yo no le podía llevar eso, porque se alimentaba con sonda”.
Pese a su enfermedad, la cantante se mantuvo siempre firme y con buen humor, como recuerda Isabel: “Me tiraba la talla hasta muriéndose y me hacía bromas…Yo creo que quería verme feliz porque yo era una niñita más bien triste”.
Rosita falleció el domingo 6 de abril de 1997, a las 16.20 horas. Para el último tiempo su situación financiera no era la mejor. El reconocimiento en Chile no llegó nunca.
La pensión de gracia en Chile tampoco llegó, pese a que la misma Isabel y cercanos a Rosita trataron de gestionarla. “La presenté al Ministerio del Interior. Me tramitaron mucho y cuando me avisaron que había salido, que por lo demás era una suma miserable, yo les dije muy seca: muchas gracias, pero mi tía se murió hace tres meses, hasta luego”.
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Recopilación de información. BBC y Revistanos.
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