Bush en Chile: Una noche de grunge y gloria (2025)

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A las 21:15 en punto, la espera terminó. Las luces se apagaron y un resplandor azul cubrió el escenario, como si anunciara la llegada de algo trascendental. La multitud contuvo el aliento por un instante, hasta que el retumbar de la batería de Nik Hughes encendió la mecha. El Teatro Caupolicán estalló en gritos y saltos, entregándose sin reservas a lo que estaba por venir. Y entonces, entre el fervor de los asistentes, Gavin Rossdale y el resto de la banda emergieron. Un saludo rápido, un cruce de miradas cómplices con el público y, sin más preámbulos, las primeras notas de «Everything Zen» tomaron por asalto el recinto. La emoción ya no tenía freno.

Así comenzaba el tan ansiado regreso de Bush a Chile, con un setlist que recorría su historia y celebraba su legado. En el marco de su gira «LOADEDThe Greatest Hits», la banda británica desató una ola de nostalgia y potencia desde el primer minuto. Sin dar tregua, «Machinehead» y «Bullet Holes» sacudieron los cimientos del teatro, dejando claro que el show no tenía intención de bajar las revoluciones.

Pero no todo fue pura explosión. Un cambio de luces sumió el escenario en penumbra y, en ese instante, Rossdale tomó la palabra. Con un español fluido, expresó su amor por Chile y su emoción de estar de vuelta. El público respondió con vítores y, como si se tratara de un hechizo, «The Chemicals Between Us» comenzó a sonar. La atmósfera se tornó más introspectiva, más intensa, como si por un momento todos fueran transportados a la época dorada del grunge. La conexión entre la banda y sus seguidores era absoluta.

Hubo algunos problemas técnicos de sonido durante la presentación, pero si algo demostró Bush fue su profesionalismo y entrega. Nada de eso afectó el ímpetu del espectáculo. Rossdale, con su carisma, se movía por el escenario con la misma energía que hace décadas, y la banda ejecutaba cada canción con la precisión de quienes han vivido y respirado esta música por años.

El último concierto de Bush en Chile había sido junto a Stone Temple Pilots en este mismo recinto, dejando un estándar alto. Esta vez, la vara no solo se mantuvo, sino que fue superada con creces. Cuando el final se acercaba, la banda decidió despedirse con un golpe directo al corazón: «Glycerine» y «Comedown» cerraron la noche en un viaje emocional que transportó a todos a los años 90, a esos días en que el grunge reinaba y la música era un refugio.

Antes de retirarse, Rossdale hizo una promesa que resonó fuerte entre los asistentes: «Vendremos más seguido«. Y con esas palabras, la misa del grunge en Chile llegó a su fin, dejando tras de sí una estela de euforia, emoción y la certeza de que el rock sigue más vivo que nunca.

Reseña Mattias Churruca

Fotografías Sebastián Lopez

Setlist

EVERYTHING ZEN
MACHINEHEAD
BULLET HOLES
THE CHEMICALS BETWEEN US
GREEDY FLY
QUICKSAND
THE SOUND OF WINTER
SWALLOWED
HEAVY IS THE OCEAN
FLOWERS ON A GRAVE
LITTLE THINGS

– ENCORE –

MORE THAN MACHINES
GLYCERINE
COMEDOWN

proximamente